El avestruz. La mayoría sabe cómo es: un cuerpo redondo y extraño, un largo cuello sin plumas que se estira hacia arriba y unas patas igual de desnudas hacia abajo. Un pájaro raro. Difícil de entender.
Es contradictorio. Un pájaro que no puede volar pero corre más rápido que un humano. Que no canta, sino que grita con más fuerza. Que, seamos honestos, no es especialmente bonito de ver, y sin embargo destaca más que todos los demás pájaros. Quizá no es de extrañar que tenga mal genio. O que pase gran parte de su vida con la cabeza metida en la tierra. Es como si no estuviera en paz con la vida. Como si intentara esconderse de la realidad con la esperanza de volver en otra forma.




